9 ene. 2010

SUEÑO

Aunque me obligue a escribirte, te escapas. En tu boca se almacena el eco de mi incertidumbre. Tu saliva trasnochada modula mi discurso onírico, y una fuerza inconsciente me insta a cargarte de nombres para entenderte, para que mis ojos puedan sostener tu sombra de signos y seas visible a mi deseo, y pueda sujetarte y gritarte que me esperes, que no se desvanezca tu imagen en mi sueño, que te quedes fijo en las paredes de mi lenguaje y ya no seas pretexto de estructura sino esencia de mi contenido, que seas agua de mis palabras, que no seas sólo mi sed, sino mi río abastecedor de nada.

22 mar. 2009

Vuelo subversivo



Mis ojos cerrados se avientan al vacío
las esferas ligeras suspendidas sin existir mastican el viento en la caída.
La tormenta domada me lame el vientre con tu nombre, y mi piel en desintegración va agradeciéndole al tiempo redondo que seamos tantos y ninguno.
El glóbulo hirviente que ocupa tu ausencia se derrite como bálsamo en mi pecho, en todo mi cuerpo.
Y entonces las palabras vuelan livianas, te construyen y acarician tu contorno cuando te quieren.
Se desliza el deseo al oriente y aquella mariposa violenta te aleja con su sonrisa suprema que contiene el significado del silencio.
Tu realidad, del tamaño de mi intento se amolda suave a mi interior.

¿Dónde has estado ave tibia de rescoldos?

nocturna llama


No se sabe si por el silencio o por la sombra pero sus fulgores daban nombre irreprochable a las buenaventuras de la creación. Era divino. Era hermoso en el instante indeterminado. Por las cuerdas que no son lineales, degustaba yo con pasión sus experiencias efímeras, en absoluto inertes y repletas de rojo, morado, amarillo y muy en lo profundo azul. Tales entrañas se desbordaban por mis ojos mientras mi existencia se esparcía en el espacio para rodearlo. Primero como partículas eufóricas existía, luego como destellos veloces, y al final como espermatozoides hambrientos que emprendían el vuelo para fecundar el cielo
A cambio de transmutar mis dolores me pedía que tuviera sed de él, y lo conseguía con tal facilidad que mi boca se partía en pedazos por deglutirlo. Me elevaba por encima de mí misma, me engañaba, me exprimía, sin tocarme me besaba, y mis huesos eran fieles a su naturaleza. Era transformación y veneno; dolor esencial y hermosura; fiesta y silencio. Su presencia distorsionaba mi razón, pues me llevaba a la frontera de la realidad para alcanzar a percibir su calor, su calor, su calor, al borde del éxtasis, sin morir.

1 ene. 2009

El otoño escucha mis sollozos luego de la carcomida culpa que me besa el labio inferior cada vez que desesperadamente te necesito,
Para enseguida rogarte que estés conmigo, que te comas mis dolencias y que dejes esa realidad inherente a ti y que por fuerza te acecha.
Ven y no sabré que hacer contigo, ven y no hare lo que a solas amo hacer, vente conmigo, vente conmigo una y otra vez.
Me pregunto muy seriamente si el extrañarte tan atroz tenga remedio, o será que extraño eso irreal que jamás me acompañara?
Tan hondo siento, que imagino que aunque te tuviera seguiría deseando.
Todo me refiere a tu endeble existencia
y en ese punto ciego de mí en tu cuarto vacío siento que si te tuviera no te amara.
Eres en mí la ausencia entre frívolas mariposas
Porque la plenitud buscada, sintetizada, lleva al silencio
y si te tuviera te mataría por querer que vivas.

1 dic. 2008



Bébeme una historia del costado del ombligo,

mastica los restos de mi incendio forestal
sin más raíces ontológicas
que las de la petición inacabada
de tu lengua borrándome las fronteras.
Ya las palabras disecadas nos observan desde afuera
ya somos imagen para nuestros pensamientos
pero aún, en este último instante
puedes desearme la superficie
desmenuzar el borde ansioso de mis límites
tragar lento a tu otredad.

4 nov. 2008

Por tenerte siempre como material para los sentires, héme aquí esta noche . No es mi intensión despertarte cada madrugada con voces indescifrables, pero no me lo puedo callar, y es caliente el hueco que irremediablemente añora tu vuelta, o más bien sirve para hacerme añorar. Me ha entrado un espantoso miedo a morir, huelo la muerte en todo lo efímero. Escúchame y ahuyéntalos.
Se ve tu sombra aguardando cerca de las promesas, pero el silencio no pierde oportunidad para meter gusanos en los oídos: la suavidad de la vida es finita y tan contable como todos los botones que se pudren luego de florecer; y ahora mismo me ha llegado ese hedor lejano pero preciso, de esperanzas deshechas, y me quedo callada y siento miedo. Algo se va acabar en mí: mi fortuna de tenerlo casi todo, o la realidad incrustada en mi cabeza de creer que soy feliz.
Por la boca del estómago entra la oscura vibración y paralizada reflexiono en el camino que de pronto se va torciendo con tan solo pensar en lo que hasta ayer había dejado de importarme, o que creía tener bajo control. Y por increíble que le parezca a la quietud, me veo caer en vertical desde el centro, como si los fracasos llevaran construyéndose ya buen tiempo a mis espaldas.
Si! Un giro a la estrategia!, moverle la jugada al destino, a la rutina que se aprende mis debilidades y me avienta al voladero cuando sabe que me suelto de la vida y quedo a expensas del recuerdo. Correr sin dejar de jugar con las primeras reglas, una cachetada a lo establecido, soltarme y dejarlo ir para que mi alma y mi intestino queden perplejos y luego vacíos de principio a fin y yo recupere la libertad del presente, ese que por suceder hoy, trae el milagro a cuestas.

21 sept. 2008

Para soltar al anhelo:

  1. Desprenda las costras del tejido
    sobre el que yace inerte.
  2. Defínase desde el silencio eterno
    (cansado de susurrar en función de las heridas).
  3. Deje al viento que sople la verdad.
  4. Sea andado por la empedrada montaña
    y precícela por los pasos propios
    y no la montaña a usted sujeto lector por sus rocas.
  5. Luego las alas se irán cansando
    de ser océano de las olas,
    pero hay que esperar
    a desvanecerse en la inquietud.
  6. Finalmente, cure al animal nostálgico
    con la resignación de lo magnánimo y déjelo ir.